Alimentación y microplásticos: un riesgo emergente


El Día Mundial del Medio Ambiente se centra en concienciar al público sobre un asunto ambiental. Este año se celebra bajo el lema “Sin contaminación por plástico” para hacer un llamado a reducir la producción de ellos, que cada año contaminan océano y dañan la vida marina y la salud pública.

El pasado 5 de Junio se celebró este día, donde se puso de manifiesto que dependemos demasiado del plástico de un solo uso o desechable, y eso tiene graves consecuencias medioambientales, pero también en nuestra salud. Un nuevo estudio de la American Chemical Society calcula que la ingesta humana de microplásticos alcanzaría las 120.000 partículas por año. Unos resultados considerablemente alarmantes.

Tania Mesa – Directora de la Unidad de Nutrición y Enfermería Neolife

Alejandro Monzó – Unidad de Nutrición y Enfermería Neolife


El uso de plásticos preocupa al sector alimentario por motivos de salud

Cada año, una media de ocho millones de toneladas de residuos plásticos (generalmente de un solo uso) llegan a los océanos del planeta desde regiones costeras. En el agua, la luz solar y el oleaje descomponen estos plásticos en fragmentos del tamaño de granos de arroz. Además, diminutos fragmentos y fibras de plásticos se han extendido por todo el planeta y se encuentran en fosas marinas de gran profundidad y en el aire que respiramos (1).

En una reciente investigación, se han hallado microplásticos en más de 114 especies acuáticas y algunos estudios han demostrado posibles daños a los sistemas reproductores y el hígado (1). Desde la Sociedad Española de Epidemiología inciden en que las personas acumulan en su organismo sustancias tóxicas durante largos periodos de tiempo y que tienen relación con el desarrollo de trastornos y enfermedades (2).

Las personas no son ninguna excepción y los microplásticos están presentes en los alimentos que comemos. Así de rotundo ha demostrado un estudio piloto de la Agencia Federal de Medio Ambiente de Austria, el cual ha encontrado microplásticos de 5 mm en las heces de las personas sometidas a examen.

En el estudio participaron tres hombres y cinco mujeres, de entre 33 y 65 años, procedentes de siete países europeos y de Japón. Los participantes elaboraron un diario de comidas durante una semana y, a continuación, aportaron una muestra de heces para analizarlas. Como resultados, todas las muestras dieron positivo en plásticos. Todos consumían alimentos envueltos en plásticos y bebían agua embotellada, seis de ellos no comían pescado y ninguno era vegetariano (1,3).

Por otro lado, en referencia al estudio publicado en la revista Environmental Science & Technology de la American Chemical Society, muestra que trazas de microplásticos ya han sido halladas en alimentos como el pescado, el marisco, los azúcares añadidos, el alcohol, el agua e incluso el aire. Los autores concluyen que el consumo inadvertido de estas sustancias está aumentando y los riesgos todavía se desconocen (4). Por el momento, estas estimaciones están sujetas a grandes cantidades de variación (aún faltan datos para evaluar la presencia de microplásticos en nuestro entorno), por lo que los valores obtenidos hasta el momento son subestimados.

Cabe destacar una reciente revisión publicada en la revista Current Environmental Health, la cuál describe la evidencia respecto a la exposición humana a microplásticos a través de mariscos y los posibles efectos en la salud humana (Figura 1). Como resultados, el mensaje es claro y los humanos consumimos microplásticos. Los mariscos y otros animales marinos son motivo de especial preocupación, ya que se acumulan y retienen en sus organismos (5). Además, informan de que la toxicidad asociada con el consumo de microplásticos dependerá probablemente del tamaño, los químicos asociados y la dosis.

Dada la preocupante situación, el pasado año la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) realizó un análisis en 102 alimentos de origen marino, entre los que se encuentran:  sal, moluscos (mejillones, almejas y chirlas) y crustáceos (langosta, gambas y langostinos). Como resultado, se detectaron microplásticos en el 68% de los alimentos analizados, principalmente microfibras y microfilms (6). Estos datos representan una amenaza y un problema de salud pública. A pesar de no conocer bien los posibles efectos en la salud humana, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), ya lo considera un riesgo emergente.

Microplasticos
Figura 1. Representación de cómo los microplásticos terminan en nuestro plato (7).

En 2018, el Parlamento Europeo respaldó una prohibición de la Unión Europea (UE) de ciertos productos plásticos de un solo uso. Estos constituyen el 70% de los desechos que llegan al mar y que no tienen sustitutos ni plásticos disponibles (8). Por el momento, el efecto de los microplásticos en la salud humana es aún desconocido. Cada vez hay más datos sobre la exposición a microplásticos a través de distintas fuentes, pero los estudios coinciden en que contienen aditivos y otras sustancias posiblemente tóxicas, que pueden ser perjudiciales para los animales y las personas (5, 7, 8).

Un dato positivo es que parece que la mayoría de los microplásticos se quedan en el intestino de los peces y no migran al tejido muscular, que es lo que nosotros comemos. Un informe de Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO)revela que los humanos probablemente solo ingerimos cantidades ínfimas de microplásticos, incluso quienes consumen gran cantidad de mejillones y ostras. Señala también que comer pescado es beneficioso y saludable, porque contiene altos niveles de nutrientes difíciles de encontrar en otros alimentos, así como la disminución del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (9). Sin embargo, no deja de ser una situación alarmante, en la que la comunidad científica se muestra muy preocupada por el desconocimiento de los efectos en nuestra salud.

Desde Neolife, queremos transmitir que el plástico se ha convertido en un peligro para el medio ambiente y para nuestra salud. Más de 200 países se han comprometido a reducir el uso de este material contaminante de aquí a 2030, pero la solución pasa por cada uno de nosotros: ser conscientes y cambiar hábitos de consumo, por nuestra salud y la del futuro del planeta. Como recomendaciones, os presentamos algunos consejos para apoyar esta iniciativa:

  • Programar nuestras compras e identificar sitios dónde se pueda comprar a granel, ya sea fruta, verdura, especias, legumbre, frutos secos, entre otros.
  • Evita comprar alimentos individuales que están envueltos por plásticos.
  • Llevar una bolsa reutilizable al mercado o supermercado.
  • Una buena práctica para evitar la exposición directa a microplásticos es vaciar las vísceras de los animales acuáticos antes de comerlos.
  • Usar una botella de agua que podamos rellenar, en lugar de comprar botellines de plástico.
  • Si comemos fuera de casa, podemos usar nuestros propios cubiertos y fiambreras reutilizables, en lugar de los desechables que nos dan cuando pedimos comida para llevar.
  • Usar jabón y desodorante en pastilla.
  • Escoger productos elaborados con materias naturales para evitar las microfibras plásticas que acaban en el agua.
  • Si finalmente se utiliza plástico, separarlo al reciclar (al cubo amarillo).


BIBLIOGRAFÍA

(1) National Geographic. (2018). “Hallan por primera vez microplásticos en heces humanas”. Medio Ambiente. URL: https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/2018/10/hallan-por-primera-vez-microplasticos-en-heces-humanas

(2) EFEAGRO. (2019). “El uso de plásticos preocupa al sector alimentario también por motivos de salud”. URL: https://www.efeagro.com/noticia/plasticos-preocupa-alimentacion/

(3) Gayá, V. (2019). “¿Sabes cuántos microplásticos ingieres en tu dieta?”. Alimente. El Confidencial. URL: https://www.alimente.elconfidencial.com/consumo/2019-03-23/los-microplasticos-de-los-pescados_1893682/

(4) Cox, D.K. y otros. (2019). “Human consumption of microplastics”. Environ. Sci. American Chemical Society. URL: https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acs.est.9b01517#

(5) Smith, M. y otros. (2018). “Microplastics in seafood and the implications for human health”. Curr Environ Health Rep. Vol. 5(3): 375-386. URL: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6132564/

(6) OCU. (2018). “OCU halla microplásticos en el 68% de los alimentos analizados”. URL: https://www.ocu.org/organizacion/prensa/notas-de-prensa/2018/microplasticos-050618

(7) European Commission. (2017). “Microplastics: focus on food and health”. Joint Research Centre. URL: http://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/bitstream/JRC110629/jrc110629_final.pdf

(8) European Parliament. (2018). “Microplastics: sources, effects and solutions”. URL: http://www.europarl.europa.eu/news/en/headlines/society/20181116STO19217/microplastics-sources-effects-and-solutions

(9) FAO. (2017). “Microplastics in fisheries and aquaculture: status of knowledge on their occurrence and implications for aquatic organisms and food safety”. URL: http://www.fao.org/3/a-i7677e.pdf


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