Creando hábitos, sé el escultor de tu propio cerebro


Según un estudio del EJSP, para convertir un objetivo en algo automático, de tal forma que no tengamos que “tirar” de fuerza de voluntad, necesitamos 66 días.

El cambio en el estilo de vida que propone un programa preventivo de Age Management Medicine (hábitos nutricionales, incremento del ejercicio físico, suplementación nutricional, optimización de biomarcadores, etc.), requiere de varios “buenos propósitos”. Esto es sin duda un reto, y puede convertirse en una muy buena opción para el nuevo curso.

Dirección médica de Neolife


El cambio en el estilo de vida que propone un programa preventivo de Age Management Medicine requiere de varios “buenos propósitos”. Es, desde luego, un reto.

A todos nos ha pasado, existen determinadas fechas estrella del calendario en las que proponernos cambiar algún aspecto de nosotros o de nuestras circunstancias. Es muy habitual, son los “buenos propósitos” y, precisamente, el comienzo de un nuevo curso es una de ellas.

¿Quién no ha comenzado el año con la gran determinación de cambiar y mejorar, de crecer? “Empezaré a ir al gimnasio”, “bajaré de peso”, “cambiaré de trabajo”. Solemos comenzar con mucha fuerza; sin embargo, ¿cuánto nos dura en el tiempo?, ¿cómo conseguir llevar a cabo nuestros objetivos?, ¿cómo mantener la motivación alta?

Que te encuentres con dificultades personales para llevar a cabo tus propósitos no es sinónimo de una voluntad débil. Lo más frecuente es encontrar una falta de claridad en el objetivo, más que una falta de capacidad o de método. Si tienes claro un objetivo y aspiras sinceramente a alcanzarlo, estarás facilitando que tu fuerza de voluntad se ponga en marcha.

Alicia no tenía un horizonte y cuando se perdió en el País de las Maravillas decidió preguntar al Gato de Chesire:

“¿Podrías decirme por favor qué camino seguir para salir de aquí? – Esto depende en gran parte de al sitio al que quieras llegar.
– No me importa mucho el sitio.
– Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes”.

Tener un lugar al que querer llegar, despertará en ti la fuerza para andar el camino.

Este será tu propósito, aquel al que podrás mirar siempre que encuentres un obstáculo en el camino y que te dará fuerza, sentido y dirección en los momentos bajos.

Y sí: propósito y, después, fuerza.

Dijo Viktor Frankl: “Sucede a menudo que el psicoterapeuta, el ‘médico del alma’, le expone a su paciente lo que tiene que hacer, cómo debe comportarse, pero la persona le explica al terapeuta que no puede hacerlo, que es imposible, que no tiene la fuerza necesaria para esto o aquello, en una palabra, que tiene una voluntad débil. ¿Existe realmente la debilidad o la firmeza de voluntad? ¿O hablar de ellas es una simple disculpa? Se suele decir que donde hay voluntad hay también un camino. Yo quisiera modificar esta frase, y me atrevería a afirmar que donde hay un objetivo, allí hay también una voluntad. En otras palabras, quien tiene bien claro un objetivo y aspira de verdad a alcanzarlo, nunca se quejará de que carece de fuerza de voluntad”.

El cambio en el estilo de vida que propone un programa preventivo de Age Management Medicine (hábitos nutricionales, incremento del ejercicio físico, suplementación nutracéutica, optimización de biomarcadores, etc.), requiere de varios “buenos propósitos”, es desde luego un reto, y puede convertirse en una muy buena opción para el nuevo curso, para llegar a alcanzar este y otros cambios, contar con la confianza y la seguridad que te ofrece la figura de tu médico es clave para alcanzar el éxito. Él será tu guía y tu apoyo, empezando por el principio, el proceso de reflexión, los cimientos de la casa, ¿por qué?, ¿para qué? y ¿para quién? quiero hacer todo esto.

habitos beneficiosos para la salud

Podemos clasificar este proceso en diferentes etapas:

  1. Elección y Planificación – Hacia dónde me muevo: Parte del propósito “cerebral” o racional.

La palabra motivación deriva del latín motivus o motus, que significa ‘causa del movimiento’. La motivación puede definirse como «el señalamiento o énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio de satisfacer una necesidad, creando o aumentando con ello el impulso necesario para que ponga en obra ese medio o esa acción, o bien para que deje de hacerlo».

El primer paso será definir de modo concreto tus propósitos: QUE SEAN DE MARTE

Una buena forma para establecer objetivos es pensar en la estructura MARTE (Medible, Alcanzable, Retador, Temporal y Específico) que propone el psicólogo Rubén Turienzo en su libro Smile:

Medible. Piensa cómo vas a cuantificar si estás avanzando hacia la meta. Mide tu progreso. Mejor si te entra por los sentidos. Por ejemplo: “me propongo alcanzar el hábito de levantarme media hora antes cada día para desayunar bien”, puede ayudarte a marcar cada éxito en un calendario. Además, una recompensa reforzará tu afán de seguir avanzando: “cada cinco días seguidos logrados, el sexto desayunaré fuera en mi lugar preferido”.

Alcanzable. Que esté ajustado a nuestras capacidades, habilidades y a nuestro contexto actual. Pídete lo que puedes dar.

Retador. Que te motive verdaderamente, que movilice la energía que llevas dentro, que te haga mejorar, que te realice.

Temporal. Establece un tiempo delimitado. Ayuda a tener un horizonte claro. El partido dura 90 minutos.

Específico. Trata de ser concreto. No es lo mismo proponerse ser rico que ganar 100 euros más, tener un cuerpo de modelo que disminuir dos centímetros el perímetro abdominal. Conseguirás enfoque, de este modo concentrarás tus energías hacia un fin.

  1. Llénalo de sentido – ¿Qué me mueve?, ¿de qué me voy a alimentar en el camino?: Parte del propósito “emocional” o afectivo.

Etimológicamente, el término emoción viene del latín emotĭo, que significa “movimiento o impulso”, “aquello que te mueve hacia”.

Muy bien, encuentras un objetivo, enciendes el motor, ahora, ¿cómo lo vas a mantener encendido?, ¿con qué lo vas a alimentar? Practicar la visualización es una buena opción.

Visualiza en tu mente eso que quieres conseguir, como si ya lo tuvieras contigo. Considera cómo te hace sentir. Esas emociones que empiezan a surgir pueden movilizarte en los momentos bajos o en los obstáculos, devolverte perspectiva y retomar el camino. Cada emoción tiene su función y su sentido, atrévete a pararte y a escuchar qué quieren decirte:

– Amor, esperanza, confianza o alegría: contribuyen a reforzarte, te dan la energía. Piensa cada día en tu objetivo, ámalo mucho, alégrate con él, ten confianza en que lo lograrás y será tuyo.

– Temor o miedo: pueden funcionar aunque son emociones más ambiguas, pues a algunos los activa y a otros los paraliza: “el miedo por lo general, no es un buen compañero”. Por ejemplo: podemos estudiar para un examen por miedo a suspender o con la esperanza de aprender más. Cada perspectiva generará un tipo de energía diferente en ti.

– Dolor, tristeza y desesperanza: suelen bloquear la voluntad. Aunque los necesitamos como “factores de alarma” para avisarnos de que “por ahí no es el camino”, nos paran para conducirnos a la recapitulación y a la reflexión, etapa previa a todo crecimiento.

Ahora puedes preguntarte: ¿qué emociones alimento en mi?, ¿cómo las alimento?

En este camino, hay un punto de inicio, tu situación actual y, un punto de llegada, tu “vida nueva”. También hay alimentos que nos nutren para llegar o, que nos quitan la energía. ¿Y el camino? Podemos volver a preguntarle al Gato de Chesire o quedarnos con alguien más de la tierra: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” (Antonio Machado). ¡Ánimo, muévete hacia él!

  1. Revisa tus intentos previos.

Según afirma Albert Einstein, “locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”.

Tras establecer los objetivos y saber cómo alimentarlos, te puede ayudar “aprender de la experiencia”.

Las Soluciones Intentadas que no funcionan, no funcionan. Esto es así. De momento no han mejorado la situación. Son soluciones lógicas, funcionaron en otras ocasiones y por eso crees que quizá insistiendo o aplicándolas con más intensidad pueden funcionar. A menudo son las que mantienen el problema. La llegada de una fecha estrella, es un momento ideal para que hagamos limpieza de soluciones intentadas.

Para ello, puedes acudir a un lugar que te inspire y mirar dentro de ti, leer un buen libro y ver qué llama tu atención o quizás, preguntar a un familiar o a un amigo. Con la información que saques organiza una lista y comienza a “hacer menos de lo mismo”.

  1. Plan de acción, registro y recompensa.

Diseña tu camino por metas, registra tu progreso y elige una buena recompensa.

  1. ¿Qué es lo que voy a hacer?
  2. ¿Cuándo lo voy a hacer (tiempo del día o incluso horario)?
  3. ¿Dónde lo voy a hacer?
  4. ¿Cómo voy a medir mi evolución?

Es esperanzador conocer cómo funciona nuestro cerebro y saber que trabaja a nuestro favor. Un estudio reciente de Jane Wardle, del University College de Londres, publicado en European Journal of Social Psychology, afirma que para convertir un objetivo o actividad en algo automático, de tal forma que no tengamos que “tirar” de fuerza de voluntad, necesitamos 66 días. El cambio ronda en torno a los dos meses y pico. ¿Qué son dos meses en el ciclo de nuestra vida? Nada. Se necesita ese tiempo para ser capaces de dar el cambio que deseamos. Y esto nos hace libres y poderosos. “Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro” (Santiago Ramón y Cajal).

Para terminar, la recompensa es una de las partes más importantes del proceso, pues ayuda a fijar el hábito asociándolo con un elemento positivo.¡Déjala para el final, pero no la dejes!

Y recuerda, cuando te encuentres perdido, recuerda a Alicia: “Si no sabes dónde vas, ningún camino te llevará allí.

BIBLIOGRAFÍA

(1) De Shazer, Steve (1988). Clues: Investigating Solutions in Brief Therapy. W.W. Norton. p. 195 Watzlawick P., John H. Weakland y Richard Fish. (1995) Cambio. Herder. España. B. O’Hanlon and M. Weiner-Davis: “In Search of Solutions: A New Direction in Psychotherapy.” WW Norton & CO. New York 1989 Simon, Joel K. & Nelson, Thorana S. (2007). Solution-focused brief practice with long-term clients in mental health services: “I’m more than my label”. New York: Taylor & Francis. Frankl, Viktor, La psicoterapia al alcance de todos, Barcelona (1990), 138.

(2) Lally, P., van Jaarsveld, C. H. M., Potts, H. W. W., & Wardle, J. (2010). How are habits formed: Modelling habit formation in the real world.European Journal of Social Psychology, 40, 998-1009.

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