Hígado graso, ¿la nueva epidemia del siglo XXI? Parte II


La enfermedad hepática grasa comprende un grupo amplio de afecciones hepáticas que pueden ir desde la simple esteatosis hepática a la esteaohepatitis, fibrosis y hasta cirrosis.

La edad y la obesidad aumentan su prevalencia y existe una fuerte asociación con el síndrome metabólico y el aumento de la mortalidad cardiovascular y por enfermedades malignas. ¿Cuándo sospecharla?, ¿Cómo diagnosticarla?, ¿Cómo prevenirla o incluso revertirla?.

Dra. Débora Nuevo – Equipo Médico Neolife


¿Cuándo sospecharla?

Se recomienda una evaluación inicial de pacientes en quienes se sospecha la presencia de una esteatosis hepática a través de una buena anamnesis o historia clínica, un correcto examen físico y algunos exámenes complementarios.

1. Historia clínica:

Se debe preguntar al paciente las siguientes cuestiones y ponerse en alerta si presenta:

  • Ingesta de alcohol de más de 20 mg/día en mujeres o más de 30 mg/día en hombres.
  • Antecedentes de infección por virus de la hepatitis C y/o B.
  • Historia personal o antecedentes familiares de diabetes, hipertensión arterial y/o enfermedades cardiovasculares.

2. Exploración física, se debe prestar atención a los siguientes hallazgos:

  • Índice de Masa Corporal > 25.
  • Circunferencia de cintura de > 102cm en hombre o > 88 cm en mujeres.
  • Cambios importantes en el peso corporal.

3. Estudios complementarios vigilando parámetros como:

  • Enzimas hepáticas ( GOT, GPT, GGT).
  • Glucemia en ayuna, HBA1, insulina, índice HOMA.
  • Hemograma.
  • Colesterol total, HDL. triglicéridos y ácido úrico.

¿Cómo diagnosticarla?

Hay distintos métodos para establecer el diagnóstico, tanto no invasivos (como análisis de sangre y diferentes técnicas de imagen) e invasivos como la biopsia hepática.

hígado graso

Datos de laboratorio:

  • El valor de la GPT se ha utilizado a veces como screening para el diagnóstico. Puede estar elevada aunque no suele doblar ni triplicar el valor del límite de referencia del laboratorio.
  • Relación entre GOT y GPT: un cociente GOT/GPT > 0,8 permite sospechas de estadíos avanzados de esteatosis.
  • Elevación de enzimas hepáticas y proteínas como la GGT, alfa2macoglobulina, haptoglobina, apolipoproteína A y TIMP1, aunque ninguno es un marcador específico.
  • Niveles altos de ferritina también pueden actuar como factor predictor de fibrosis.
  • Citokinas proinflamatorias como TNF alfa e Interleukina 6 (IL6) pueden estar elevadas en comparación con otros pacientes con hígado graso sin inflamación.

Pruebas de Imagen:

  • Ecografía abdominal: es el estudio de imagen utilizado con más frecuencia. Es seguro, no invasivo, accesible, de bajo coste y bastante exactitud en el diagnóstico. Un hígado graso sin esteatosis muestra una ecoestructura homogénea similar a la corteza renal y el bazo. El hígado graso tiene mayor ecogenicidad (es más brillante) debido a la acumulación dentro de las células de vacuolas de grasa. Los grados de esteatosis hepática mediante ecografía se define en 4: grado 0 sin esteatosis, grado 1 leve, grado 2 moderada y grado 4 severa. La sensibilidad para detectar la esteatosis es aproximadamente del 93% cuanto más grasa haya.
    hígado graso
  • TAC: resulta bastante exacta para diagnosticar esteatosis grado 2-3 pero no para detectar grado 1, y la atenuación del parénquima hepático en el TAC puede verse alterada por otros factores como exceso de hierro y glucógeno.
  • Resonancia magnética: es el método de diagnóstico por imagen más sensible para detectar un aumento de grasa hepática. Puede detectar esteatosis con solo un 3% de contenido graso. El único inconveniente es que es algo más costosa y está menos disponible que la ecografía.
  • Fibroscan o elastografía transitoria: se realiza con pulso ultrasonográfico. Puede detectar cirrosis con alta exactitud pero su precisión es menor en estadíos con menos fibrosis.

Pruebas invasivas: La biopsia hepática es el mejor método para diagnosticar, clasificar y predecir la evolución de la esteatosis hepática. No obstante es un método invasivo no exento de posibles complicaciones por lo que debe reservarse para paciente con alto riesgo de fibrosis avanzada para descartar otras causas de esteatosis o fibrosis.

hígado graso

¿Cómo prevenirla y/o tratarla?

No existe en la actualidad un tratamiento específico para la enfermedad hepática por depósito graso. El objetivo, tanto para prevenirla como para tratarla una vez diagnosticada, es el control de los factores de riesgo.

  • Control del peso: en enfermos con obesidad o sobrepeso se recomienda perder un 10% del peso inicial en los 6 primeros meses (entre medio y un kg a la semana).
  • Control de la dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados y pobre en saturados, con antioxidantes, fibra, fruta y vegetales.
  • Realizar ejercicio físico al menos 30 minutos al día.
  • Mantener niveles de colesterol y glucosa óptimos.
  • Evitar el tabaco y el alcohol.

Algunas medidas farmacológicas como los hipoglucemiantes orales y las estatinas a veces son también necesarias. Medicamentos que ayuden a la pérdida de peso como el orlistat, que inhibe la absorción de grasa, puede resultar bastante útil en estos pacientes.

Además, hay otras terapias en estudio como los probióticos que disminuyen la translocación bacteriana y disminuyen los niveles de TNF afa e IL6, entre otros, atenuando el daño en el hígado.

La melatonina y los suplementos de ácidos grasos Omega 3 también se hayan en estudio con muy buenos resultados en la diminución de la grasas y el daño hepático.


BIBLIOGRAFÍA

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