Navidad en tiempos de pandemia


La pandemia de la COVID-19 causada por el SARS-CoV-2 sigue siendo un problema importante para la salud, la economía y la sociedad mundial. Desde su aparición en diciembre de 2019, se ha generado una gran cantidad de datos, evidencia, diagnósticos y opciones de tratamiento.

Las navidades se presentan este año de forma atípica por la crisis del coronavirus. Recientemente, científicos señalan que se adoptarán medidas aún más restrictivas en diciembre, cese de eventos, confinamientos domiciliarios, limitación de reuniones familiares y contacto social general. Unas medidas que, sin lugar a duda, de nuevo modificaran nuestros hábitos nutricionales y de estilo de vida.

Alejandro Monzó – Unidad de Nutrición y Enfermería Neolife


Las tasas de mortalidad son más altas entre las personas mayores de 60 años y con afecciones previas

En la actualidad, no existen medicamentos registrados para prevenir la enfermedad por la COVID-19 y no se dispone de momento de una vacuna segura. El tratamiento se basa, principalmente, en la terapia de apoyo y en el tratamiento de los síntomas y en tratar de prevenir la insuficiencia respiratoria. Como medidas preventivas, el uso de mascarillas, el lavado de manos y mantener la distancia social han dado resultados. Actualmente una intervención viable y probada para disminuir la tasa de contagio parece ser la estricta medida de cuarentena para la población en general (1,2).

En España, las comunidades autónomas tendrán que hacer un esfuerzo restrictivo para ir controlando las curvas de la pandemia en Navidad. Cancelar eventos sociales, limitar los aforos y las reuniones familiares, evitando los espacios cerrados. El confinamiento domiciliario ha demostrado ser una buena herramienta para combatir la propagación del virus (3). Sin embargo, se trata de un arma de doble filo, en el que, lamentablemente, puede comprometer seriamente la salud de las personas, por el cambio de hábitos y de estilo de vida en ellas.

Cabe recordar que una buena salud es el resultado del conjunto de diferentes factores. La alimentación, la actividad y el ejercicio físico, el descanso, el ambiente, el control del estrés, nuestras relaciones sociales, el manejo de las emociones, incluso la microbiota intestinal, entre muchos otros condicionantes, juegan un papel clave para alcanzar una salud óptima.

En primer lugar, los gobiernos están aplicando medidas de cuarentena, aislamiento y distanciamiento social, que conducen a un período prolongado de tiempo en casa. Esto ha dado como resultado reducciones en la actividad física y cambios en la ingesta dietética, en esta época navideña, todavía más, con mayor presencia en los hogares de alimentos ricos en energía, azúcares y grasas (4). En este contexto se acelera el riesgo de la sarcopenia, un deterioro de la masa muscular y de su función (más prevalente en poblaciones mayores), así como aumentos en la grasa corporal. Un nuevo estudio publicado en la revista científica GeroScience, muestra los efectos y consecuencias para la salud de las restricciones domiciliarias por la COVID-19 (figura 1.), donde estos cambios de composición corporal están asociados con una serie de enfermedades crónicas del estilo de vida como son las enfermedades cardiovasculares, diabetes, osteoporosis, fragilidad, deterioro cognitivo y depresión (5).

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Figura 1. Cuadro resumen de las consecuencias para la salud del confinamiento (5).

La pérdida generalizada de masa y fuerza del músculo esquelético se agrava como consecuencia de la inactividad y falta de ejercicio. Los autores señalan, además, que la población anciana sufre mayores problemas, como el aumento de caídas, fracturas, reducción de la movilidad, mayor deterioro y, en definitiva, mayor mortalidad. Sin embargo, uno de los puntos más destacados del estudio es el riesgo de aparición de la obesidad sarcopénica (personas que están perdiendo músculo y al mismo tiempo obtienen tejido graso), un factor de riesgo añadido para enfermedades crónicas que no solo acorta la esperanza de vida, sino que también compromete su calidad (5).

Respecto a la alimentación, el confinamiento domiciliario sumado a la época navideña puede provocar cambios en la elección de alimentos y la calidad de la dieta. Estos cambios en los hábitos alimentarios, junto con los cambios en la regulación del apetito, pueden aumentar el riesgo de aumento de peso (se ha estimado una media de 3 kilos grasa) o, por el contrario, la pérdida de este (principalmente por masa muscular) (4,5). Incluso, autores muestran el riesgo en la disminución de la correcta función del sistema inmune. Además, una nueva investigación española publicada en la revista Annals of Medicine, ha demostrado que el nivel de azúcar en sangre informa del pronóstico de los pacientes hospitalizados por COVID-19, incluso en los que no son diabéticos (6). Por ello, los especialistas señalan que la hiperglucemia es un factor de riesgo y recomiendan controlar nuestros niveles de glucemia. Cabe destacar otras recientes publicaciones, como es la deficiencia de niveles de vitamina D y mayor riesgo de enfermedad por coronavirus. Un reciente estudio publicado en la revista Aging Clinical and Experimental Research muestra que aquellos países con mejores niveles de vitamina D promedio registraron menor cantidad de muertes por el virus, por lo que niveles saludables de vitamina D podrían colaborar para reducir el riesgo de infecciones respiratorias (7).

Por otro lado, la época navideña junto con el aislamiento social podría causar problemas emocionales y de descanso. Se ha demostrado que los factores psicológicos, el sueño, el aislamiento social y la ansiedad pueden jugar un papel considerable en la pérdida de músculo durante la pandemia (5). Esto puede deberse a sus efectos en conductas de salud como los hábitos irregulares alimentarios y de actividad física, junto con el estrés, que también se asocia con alteraciones del sueño, menor duración de éste e insomnio afectando, en definitiva, la salud general (4,5).

Otro de los factores clave de la salud es el avance y el conocimiento sobre la microbiota intestinal. Los científicos definen la microbiota como el conjunto de los microorganismos presentes en un entorno definido, como es el tracto intestinal (8). Es importante puesto que realiza múltiples funciones de defensa, nutricionales e influye en el estado de ánimo y el comportamiento. Los investigadores lo consideran en la actualidad como todo un <<órgano>>. Recientemente, científicos españoles emprenden una investigación para hallar los mecanismos inmunológicos por los que la microbiota intestinal podría proteger al cuerpo del coronavirus y reducir la gravedad de los síntomas. Se ha comprobado que el SARS-CoV-2 se puede detectar en las heces y que su receptor también se expresa en las células del intestino y del colon (9). Por ello, es importante tener en cuenta, y más en esta época navideña, priorizar una dieta saludable. Lo que comemos nos alimenta, a la vez que nutre a los billones de microorganismos que viven en nuestro intestino.

Finalmente, en la Navidad, siguiendo las recomendaciones de la Academia Española de Nutrición y Dietética frente a la COVID-19 (10), es importante incrementar el consumo de frutas, verduras y hortalizas por su riqueza en vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, por su papel frente al estrés oxidativo ocasionado por la posible pérdida muscular y mantener un correcto sistema inmune. Incluir fuentes de proteína de calidad, como las legumbres, las carnes, los pescados y los huevos para evitar la sarcopenia. Y, además, evitar el consumo de grasas no saludables, contenidas en alimentos industriales y ultraprocesados, y optar, en mayor cantidad, por grasas saludables, como el aceite de oliva, los frutos secos, los aceites de pescados, el aguacate, entre otros, por su función energética y antioxidante. Otras recomendaciones es seguir siendo metabólicamente activos, es decir, evitando el sedentarismo y realizar actividades como caminar, entrenamientos en casa, tareas del hogar, entre otras, para garantizar el mantenimiento del peso corporal en navidades. Y, no menos importante, seguir manteniendo el contacto social con nuestros seres queridos y familiares a pesar de las medidas restrictivas, gracias al uso de las nuevas tecnologías (figura 2).

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Figura 2. Contramedidas relacionadas con la actividad física, la dieta y la salud mental (5).

Dejamos atrás un año 2020 marcado por la pandemia del coronavirus, donde los mecanismos de la sarcopenia y su relación con los efectos del confinamiento sobre la actividad física, los hábitos alimentarios, el sueño y el estrés, se asocian con un mayor riesgo de infección por coronavirus y una sintomatología más grave. Los cambios de composición corporal son frecuentes en Navidades por lo que debemos tomar conciencia de ello y tener presente, además, el contexto actual de pandemia. En Neolife nos hemos implicado en la búsqueda de nuevos tratamientos médicos y enfoques de prevención. Recientemente, hemos ampliado nuevas pruebas COVID-19 disponibles para la detección del virus y anticuerpos en nuestras clínicas. Incluso, una nueva modalidad de chequeos médicos, denominados “Chequeos post-covid19”, con el fin de realizar un examen exhaustivo a personas que hayan sufrido la enfermedad.

¡Desde el equipo de Neolife les deseamos unas felices fiestas y un 2021 lleno de esperanza, salud y bienestar!


BIBLIOGRAFÍA

(1) Pascarella, G. y otros. (2020). “COVID-19 diagnosis and management: a comprehensive review”. J Intern Med. Vol. Vol. 288(2): 192-206.

URL: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7267177/

(2) Cevik, M. y otros. (2020). “COVID-19 pandemic-a focused review for clinicians”. Clinical microbiology and infection: the official publication of the European Society of Clinical Microbiology and Infectious Diseases. Vol. 26(7): 842-847. URL: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7182753/

(3) Dhama, K. y otros. (2020). “Coronavirus Disease 2019 – COVID-19”. Clin Microbiol Rev. Vol. 33(4): e00028-20.

URL: https://cmr.asm.org/content/33/4/e00028-20#sec-25

(4) Ruiz-Roso, MB. y otros. (2020). “COVID-19 Lockdown and changes of the dietary pattern and physical activity habits in a cohort of patients with type 2 diabetes mellitus”. Nutrients. Vol. 12(8): 2327.

URL: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32759636/

(5) Kirwan, R. y otros. (2020). “Sarcopenia during COVID-19 lockdown restrictions: long-term health effects of short-term muscle loss”. GeroScience.

URL: https://link.springer.com/article/10.1007/s11357-020-00272-3#citeas

(6) Carrasco-Sánchez, FJ. y otros. (2020). “Admission hyperglycaemia as a predictor of mortality in patients hospitalized with COVID-19 regardless of diabetes status: data from the Spanish SEMI-COVID-19 Registry”. Annals of Medicine. Vol. 53(1): 103-116.

URL: https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/07853890.2020.1836566

(7) Ilie P.C., Stefanescu S. & Smith L. (2020). “The role of vitamin D in the prevention of coronavirus disease 2019 infection and mortality”. Aging Clinical and Experimental Research.

URL: https://link.springer.com/article/10.1007/s40520-020-01570-8

(8) Gut Microbiota for Health. (2020). “Gut microbiota info”.

URL: https://www.gutmicrobiotaforhealth.com/about-gut-microbiota-info/

(9) Hernández Bonilla, JM. (2020). “En busca de la relación entre las bacterias del estómago y el coronavirus”. Diario El País. Ciencia.

URL:https://elpais.com/ciencia/2020-11-10/en-busca-de-la-relacion-entre-las-bacterias-del-estomago-y-el-coronavirus.html

(10) (2020). “Recomendaciones de alimentación y nutrición para la población española ante la crisis sanitaria del COVID-19”. Documento de postura de la Academia Española de Nutrición y Dietética y del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas.

URL: https://www.academianutricionydietetica.org/noticia.php?id=113


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