Una proteína contra la obesidad


La obesidad es una epidemia creciente y una de las principales causas de muerte prevenible en todo el mundo. La obesidad inducida por la dieta y el mantenimiento de un estilo de vida sedentario son los mayores responsables del aumento de peso y la acumulación de grasa.

La obesidad es una enfermedad que afecta a más de 650 millones de personas en todo el mundo. Un problema de salud pública mundial al que se destinan más de 150 mil millones anualmente para tratar las afecciones agudas y crónicas de la obesidad. Recientemente, se ha publicado un estudio prometedor, el cual ha demostrado el mecanismo de acción y la eficacia preclínica de una proteína denominada BAM 15, eficaz para el tratamiento de la obesidad y los trastornos metabólicos relacionados.

Alejandro Monzó – Unidad de Nutrición y Enfermería Neolife


La proteína BAM 15 previene el aumento de peso y la acumulación de grasa, al tiempo que reduce el nivel de glucosa en sangre

Los avances en el cribado de moléculas pequeñas y la ingeniería bioquímica han llevado a un renovado interés en los agentes mitocondriales dirigidos para el tratamiento de la enfermedad metabólica, como es la obesidad. En la actualidad, solo cuatro medicamentos (orlistat, fentermina-topiramato, naltrexona-bupropión y liraglutida) están aprobados para el tratamiento de la obesidad (2,3). Sin embargo, son limitados en la eficacia de proporcionar una pérdida de peso a largo plazo.

Sus limitaciones se deben, en parte, a la dificultad para identificar compuestos bioactivos con un amplio rango terapéutico que aborde las causas y efectos multifactoriales de la obesidad. Recientemente, en la revista científica EMBO Molecular Medicine se ha publicado una investigación que revela un paso muy prometedor en el abordaje de la obesidad. La proteína BAM 15, un translocador de protones mitocondrial, podría usarse para tratar esta enfermedad crónica no transmisible (3).

De forma general, los medicamentos existentes actúan reduciendo el apetito o las calorías absorbidas tras la ingesta de alimentos (2). La proteína BAM 15 difiere en gran medida de estos medicamentos, cuyo potencial reside en disminuir la eficiencia de las mitocondrias celulares, con el resultado de que estas “queman” más energía (3). Las mitocondrias son orgánulos celulares encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular, actuando como centrales de energía y liberando ATP, que es el combustible de la mayoría de los procesos celulares (4).

Los investigadores han demostrado en ensayos con ratones que aquellos que recibieron BAM 15 mostraron quemar más calorías y, por tanto, menor aumento de peso que los ratones del grupo de control (3). Tras estos resultados, los autores señalan que esta proteína podría usarse para tratar la obesidad, además de otras enfermedades relacionadas con ella, como es la diabetes, enfermedades hepáticas y algunas formas de cáncer. Además, el trabajo muestra numerosos beneficios acerca de esta proteína (figura 1):

  • Se reducen los niveles de azúcar en sangre y de insulina, independientemente de la pérdida de peso.
  • Mejora de la sensibilidad del músculo esquelético a los efectos de la insulina.
  • Reducción de la acumulación de grasa total al restringir el depósito de grasa en el hígado, los riñones y la sangre.

obesidad

En líneas generales, la BAM 15 previene el aumento de peso, la acumulación de grasa y reduce el azúcar en la sangre. Las mitocondrias queman más energía y, de esta forma, se puede modular la composición corporal y el control glucémico de los pacientes que padecen sobrepeso y obesidad. El desarrollo de este compuesto se propone como una opción de tratamiento para estos pacientes, donde los científicos señalan muy buenos resultados en modelos animales.

Actualmente, la obesidad es consecuencia de un balance energético positivo. Las causas subyacentes a este balance positivo son habitualmente modificables: una ingesta de calorías elevada, una reducción en el consumo energético del organismo por disminución de la actividad física o, como es más frecuente, una combinación de ambas situaciones. También, los cambios socioeconómicos de las últimas décadas han favorecido una amplia disponibilidad de alimentos y la producción de alimentos elaborados densos en energía y muy pobres a nivel nutricional. Paralelamente, la actividad física de la población ha disminuido drásticamente por la realización de trabajo sedentario y la generalización de los medios de trasporte. Adicionalmente, hay que sumar la regulación neuro-hormonal del metabolismo energético, que desempeña un papel permisivo en el desarrollo de la obesidad (5,6,7).

A pesar de la búsqueda de nuevos fármacos y tratamientos para prevenir la obesidad, la evidencia científica es sólida respecto al cambio de hábitos que debe realizar la persona para alcanzar un estilo de vida saludable y prevenir la obesidad. La alimentación ha demostrado ser el componente fundamental del tratamiento de la obesidad y debe formar parte de un programa integral que incluya terapia conductual y ejercicio físico, que tenga como fin, más allá de lograr reducir el peso corporal, la modificación de los hábitos de vida (5,6,7). Por ello, el consenso FESNAD-SEEDO contempla que el manejo dietético de la obesidad debe (6):

  • Disminuir la grasa corporal preservando al máximo la masa magra.
  • Que se lleve a cabo en un espacio de tiempo prolongado.
  • Ser eficaz a largo plazo, manteniendo el peso
  • Prevenir futuras ganancias de peso.
  • Llevar a cabo una educación alimentaria que destierre errores y hábitos de alimentación inadecuados.
  • Disminuir los factores de riesgos cardiovasculares asociados a la obesidad (hipertensión arterial, dislipemia, prediabetes o diabetes mellitus).
  • Mejorar las comorbilidades vinculadas al exceso de peso (apnea del sueño, artrosis, riesgo neoplásico, etc.).
  • Inducir una mejoría psicosomática con recuperación de la autoestima.
  • Aumentar la capacidad funcional y la calidad de vida.

Finalmente, en Neolife desarrollamos este programa integral para la promoción de la salud y la prevención de enfermedades en nuestros pacientes. El abordaje de la obesidad gracias al tratamiento médico y nutricional es una de las especialidades de Neolife con mayores resultados positivos. De cara al futuro, el empleo de nuevos tratamientos coadyuvantes como el uso de la proteína BAM 15 podría resultar prometedor para mejorar los resultados de composición corporal y equilibrio metabólicos. Por ello, estaremos pendientes de nuevos resultados de ensayos clínicos de esta proteína.


BIBLIOGRAFÍA

(1) (2020). “Obesity and overweight”. World Health Organization. URL: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/obesity-and-overweight

(2) Mayo Clinic. (2020). “Obesity: prescription weight-loss medication”. URL: https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/obesity/diagnosis-treatment/drc-20375749

(3) Axelrod, C.L. y otros. (2020). “BAM15-mediated mitocondrial uncoupling protects against obesity and improves glycemic control”. EMBO Molecular Medicine e12088. URL: https://www.embopress.org/doi/10.15252/emmm.202012088

(4) (2020). “Mitochondria”. National Human Genome Research Institute. URL: https://www.genome.gov/genetics-glossary/Mitochondria

(5) Liliana P. Rodota y María Eugenia Castro. “Nutrición clínica y dietoterapia”. Editorial Médica Panamericana, 1ª Edición, 2012.

(6) De Luis Román, D.A. Bellido Guerrero, D. García Luna, P.P. Olivera Fuster, G. (2017). “Dietoterapia, nutrición clínica y metabolismo”. Tercera edición. Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. Grupo Aula Médica, S.L. Madrid, España.

(7) Redondo S., M.R. & González R., L.G. (2015). “Nutriguía: manual de nutrición clínica”. 2ªEdición. Editorial Médica Panamericana.


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